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Seguís adelante preguntándoos que habría en el túnel. A medida que ibais avanzando os abandonaba la luz del sol. El cielo fue cambiando de azul claro a violeta, azul marino, hasta llegar a negro. Es una noche clara, de luna llena, en la que se ven miles de estrellas. Preparáis la tienda de campaña para acostaros pero, hay un problema, ¡dónde va a dormir Kara! El problema se soluciona al ce­derla tú tu saco de dormir. Nunca habías dormido en el suelo pero estás tan agotado que no te da tiempo de pensarlo cuando ya estás frito. Al día siguiente, después de espabilaros y comer y beber algo, decidís seguir adelante. Al cabo de cuatro o cinco Kms. os encontráis con un obstáculo. Habéis llegado al límite del reino de Wundagore y os blo­quea la salida una gigantesca muralla de piedra. En la parte inferior se encuentra una pequeña puerta de madera que antes debía estar custodiada por los soldados del mago y que ahora no podía detener a nadie. La puerta está cerrada así que tenéis que romperla con los picos para atravesarla. En el interior os encontráis con una oscura y fría habi­tación con dos puertas y un letrero en cada una de ellas que decía:


“Los que deseen morir”, pasa a la página 33
“Los que busquen el final”, pasa a la página 13