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Pasados dos o tres Kms. os encontráis con un encrespado río y no hay forma de vadearlo. Cortáis unos cuantos troncos como podéis con los picos y los unís con vuestras cuerdas formando una balsa. Parecía increíble pero ¡flotaba! Os subís y se tambalea un poco pero aguanta. Empezáis a ir a la de­riva bajando el río, hasta que el río se convierte en un lago y llegáis a la orilla. Veis que hay una gigantesca cueva y entráis.


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