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Después de varios Kms. de duro, pesado, aburrido e interminable camino, los dragones os llevan a un poblado que parece completamente humano. Sus gentes, amigables, al veros agotados os acogen sentándoos y trayéndoos comida y bebida. Nos cuentan su historia: son personas que estaban siendo perseguidas en la superficie y se refugiaron en el mundo subterráneo a través de una cueva. Viví­an desde hace cientos de generaciones en este lu­gar, al que ya se habían adaptado. Uno de los Kreed, que así era como se llamaban, se ofreció a serviros de guía y enseñaros su mundo. Os llevó a través de verdes prados, grandes y hermosos jardines, extensos huertos con gran cantidad de vegetales diferentes, granjas de extraños y curiosos animales. Luego os condujeron por el pueblo. Mos­trándoos la variedad de su cultura, que iba desde simple cerámica hasta sofisticada tecnología como grandes robots constructores, transmisores, armas láser… Os llevan a una casa para que descanséis. En un momento de distracción por parte del guía haces una escapada para entrar en un gran edifi­cio del que no os habían hablado. A pesar de los guardias consigues entrar. Al pasar dentro te en­cuentras con una no muy grata sorpresa.


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