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Es un altar al que se ofrecen sacrificios huma­nos, donde a los afortunados les cortaban la cabe­za y la colocaban a formar parte de una gigantesca pirámide de cráneos, y eso no era todo. Al meterte por el que debía ser el conducto de ventilación, llegas a una habitación donde observas a uno de los Kreed quitarse la cara, bueno, una máscara con forma humana y se descubría su verdadera faz, ver­de oscura y con rasgos reptilescos. Tan rápido co­mo puedes regresas a la habitación donde se encon­traban los otros y les cuentas lo que has visto. Suponéis que los próximos sacrificados seréis vosotros y preparáis la huida tan pronto como podéis. Esquivando a los guardias vais avanzando pero en un momento de arrinconamiento os veis obligados a entrar en una casa. Imagina tu sorpresa cuando allí dentro observáis algo que resplandece en la oscuridad, un brillante y majestuoso hacha, que debía ser… ¡una de las armas mágicas! Al momento la cogéis y James la guarda en su macuto. Después de salir de la habitación conseguís llegar a los límites del poblado pero justo antes de salir una barrera de energía os bloquea el paso. Os han des­cubierto y ya corren hacia vosotros, no precisamente para abrazaros, empuñando sus armas láser.


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