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Atravesáis la puerta de la izquierda cautelosa­mente a causa de la advertencia. Encendéis las linternas debido a la oscuridad que allí reina. Des­pués de un rato de camino se oye un grito. Enfocáis las linternas al lugar de procedencia del ruido y encontráis a Hank tumbado en el suelo. Ha tropezado con unos peldaños que no ha visto. Prose­guís vuestro camino pero está vez Hank se queda en medio del grupo. A medida que avanzáis sentís más humedad. El camino se va encharcando más y más hasta que el agua llega hasta las rodillas. Notáis que el agua se filtra a través de pequeños aguje­ros por la pared. A pesar del agua continuáis avanzando. A la hora de camino os paráis a descansar pero os dais cuenta de que no podéis hacerlo. ¡To­do aquel lugar está lleno de ratas! Rápidamente os ponéis de marcha para intentar salir de esta horrorosa muralla. ¡Esto ya era demasiado! Os encon­tráis con cientos de esqueletos encadenados a las paredes rodeándoos. El agua deja de filtrarse así que pensáis que el río o lago ya se ha acabado y surgen dos ideas:


Picar la pared y salir al exterior, pasa a la 43
Permanecer en la muralla, pasa a la 53