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[…] y tú, con la espada. Le atacáis todos juntos y el dragón titubea y se introduce por las galerías al ver el poder de las armas. El dragón está ocultan­do una obertura, os metéis por ella y llegáis a un desierto, cerca de la entrada a la sima. ¡Habéis salido con vida del mundo subterráneo! Pero el dragón vive y el mundo aún corre peligro. Vuelve a intentarlo, a ver si la próxima vez tienes más suer­te.

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