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[…] atravesarlo a gatas y lo hacéis por este orden: Ben, Kara, tú, Hank y James. Justo al llegar al otro lado, el frío desaparece y la cueva se con­vierte en otro lugar. Aumentáis el ritmo a través de un prado. A lo lejos veis una verja con pin­chos a los lados. Seguís ésta dirección y notáis que os acercáis a gran velocidad a la reja, no… ¡es la reja la que se mueve hacia vosotros! Dais la vuelta y corréis tan rápido como podéis, pero os iba ganando distancia. Ya os está alcanzando cuando veis delante de vosotros un pueblo rodeado de una gran muralla de piedra. Llegáis al poblado y golpeáis la puerta pero no sucede nada. Ya os va a ensartar cuando se abre la puerta y entráis a trompicones. En cuanto se cierra se oye un enorme estruendo al golpear la reja contra la muralla. Al momento se aleja de nuevo del pueblo. Los habitantes del poblado son seres humanos como voso­tros y os cuentan su historia:

“Hace cientos de generaciones su pueblo habitaba en el desierto, comerciando. Un día se metieron de lleno en unas gigantescas arenas movedizas, tragándoselos a to­dos. Unos cayeron inconscientes, otros murieron asfixiados. Los sobrevivientes al despertar se encontraron en este lugar y tuvieron que adaptarse […]


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