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Ahora, con más esperanzas que nunca, reempren­déis vuestro camino. A través de las cuevas des­pués de haber caminado cinco o seis Kms., os en­contráis con un gigantesco portón que os cierra el paso. Podéis utilizar las armas pero para una puerta lo mejor es… ¡la llave! ¡La llave que os dio el anciano! La introduces en una pequeña ce­rradura y la puerta cae con un gran estruendo al lado contrario que en el que os encontráis. Y allí está, esperándoos, Jormungand, el gigantesco dragón, preparado para matar. Rápidamente sacáis lar armas: Hank, el bastón de hielo; Kara, el bastón de fuego; James, el hacha mágica; Ben, el Me­dallón de las Tres Fuerzas; y tú, la espada mágica. Es­táis preparados para la lucha. Hank y Kara empie­zan a usar sus armas contra el dragón a larga distancia. Éste se lanza hacia vosotros y en un mo­mento de descuido agarra a Kara y la empieza a aplastar.

-¡No! -gritas y corres hacia el dragón con la espada en alto. Saltas y le cortas la mano y co­ges a Kara en el aire. Ella se desmaya del shock y la pones en lugar seguro. El dragón, loco de dolor, con la cola empieza a destrozarlo todo, in­tentando aplastaros. James se te une y lucháis a […]


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