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[…] corta distancia mientras Hank os cubre desde atrás. Ben no puede hacer nada porque no sabe qué poderes tiene ni cómo funciona el medallón, pero nota que está brillando, muy débilmente, pero está brillando. Estás acorralado, te va a matar aplastado con la cola cuando el dragón vacila y luego gruñe. Kara, se ha repuesto y ha enviado un rayo contra la espalda del dragón. ¡Te ha salvado la vida! Pero por poco tiempo, porque unos momen­tos después os ha arrinconado a Hank, James, Kara y a ti, pero, ¿y Ben? Ben nota que el medallón arde y explota en un estallido de luz deslumbrante, desvelando su poder. El dragón da unos pasos atrás viendo que su fin está próximo. La tierra se abre detrás suyo, surgiendo un volcán, fluyen­do por él ríos de lava que queman al dragón a los que Kara con su bastón de fuego se une y una vez cubierto de lava, un viento huracanado comienza a enfriarlo, mientras Hank lo hiela. En cuanto se convierte en una estatua gigantesca de hielo, Ja­mes y tu os encargáis de partirlo en trocitos y así aseguraros de que ha muerto. En ese momento se empieza a derrumbar la cueva, cayendo primero una pared mostrando una salida. Corréis y al penetrar por el agujero, la cueva deja de existir.


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