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Decidís descansar un rato y comer unos bocadi­llos para reponer fuerzas. Estáis sentados en el suelo y no te sientes cómodo. Hay algo debajo de ti que te molesta. Miras y… ¡es una argolla pa­ra abrir una trampilla en el suelo! El pequeño agujero central estaba en el techo de este nuevo túnel que seguramente se habría roto por el tiem­po. Continuáis avanzando cuando ves unos extraños dibujos de dragones en las paredes de la cueva que parecían señalar un camino. Se lo cuentas a los demás y os decidís a seguirlos. El último dragón está en el suelo. Os acercáis y, de repente, se abre un agujero en el suelo por el que caéis, que os lleva a una cámara subterránea.


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