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Después de mucho esfuerzo llegáis a la cima y el escenario ha cambiado de nuevo. Se parece a la Luna por la cantidad de cráteres y el polvo que inunda todo. Veis unas extrañas criaturas del ta­maño de una oveja pero más desagradables, que se limitan a chocarse unas contra otras. Preferís esquivarlas. El camino se hizo muy pesado a causa del polvo porqué si te descuidabas te hundías ca­si hasta las rodillas. A medida que avanzabais parecía que el polvo iba disminuyendo y la caminata se hacía más sencilla. Los dragones os condujeron a través de varios Kms. por pequeños riachuelos, montículos, zonas rocosas, arenales y a cada paso el frío calaba más hondo en la carne y en los huesos y no podíais abrigaros con nada excepto juntándoos unos contra otros. Por suerte, al poco tiempo el frío se suavizó justo antes de encontraros frente a un dilema: el camino se bifurca en dos hileras de siluetas de dragones. ¿Por cuál vais?


Vais por la de la izquierda, pasa a la 30
Vais por la de la derecha, pasa a la 60