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Os vais por el de la derecha. Estuvisteis andando media hora por él hasta que os encontráis con un enorme agujero en el piso imposible de superar. No os queda más remedio que bajar por él así que James y Ben preparan las cuerdas para el descenso. Ben es el primero en bajar y únicamente llega a suelo firme hasta que se acaba la cuerda. Cuando te toca bajar se te hace interminable y estás seguro de que te vas a resbalar. Por fin te tranquili­zas al llegar al suelo. Está tan negro que ni con las linternas se puede ver nada. Sucede esto por­que las paredes son de carbón y no reflejan la luz. ¡A buenas horas te enteraste! ¡Te has puesto el chándal perdido! Seguís adelante durante media ho­ra y el silencio se rompe por un grito. Hank se ha tropezado con alguna piedra. Sólo se ha raspado un poco la rodilla y seguís la marcha. Suerte tenéis de no haberos dado cuenta de que con lo que se ha tropezado no ha sido una piedra, sino ¡un cráneo humano! Por fin se consigue ver algo cuando dejan de ser las paredes de carbón. Esta zona que atravesáis es de gran humedad y está llena de estalacti­tas y estalagmitas. Llegáis a un lugar en el que por un agujero entra luz. No sabéis si atravesarlo o continuar por el camino.


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