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[…] deja inconsciente a James. Rápidamente coges tú el hacha, subes por las paredes de la cueva y te acercas a su cabeza, pero antes de darle con el hacha te descubre y te golpea con sus garras. Estás ca­yendo pero antes del choque giras en el aire y realizas un ataque en el centro de la bestia. Caes. Intentas levantarte.

-¡Aaah! -gritas.

No puedes, te has roto las piernas pero ves algo. El dragón está paralizado y mo­mentos después cae partido en dos. ¡Has acabado con él! Tus compañeros te recogen. Se está cayendo la cueva a pedazos. Por un rincón veis una luz, una obertura, la atravesáis y estáis en un desier­to, cerca de la entrada a la sima. Volvéis a casa y después vais al hospital. Con la escayola y los cuidados de Kara pronto te recuperas e iniciarás otras aventuras.

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