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Salís al exterior, pero no estáis en el monte como esperáis sino en un desierto. Os tomáis un respiro y después de comer algo emprendéis la mar­cha. A medida que ibais avanzando empezáis a ver en el horizonte siluetas de grandes edificios. ¿Habíais llegado a la ciudad? A la hora de camino llegáis allí. Os lleváis una desilusión. Es un lugar desolado, está completamente destruido y no se ve ni un alma por los alrededores. No sabéis si bus­car información o iros de aquel lugar.


Si buscáis información, pasa a la página 66
Si os vais de allí, pasa a la página 17