Página 79

[…] vosotros pero le esquiváis. Es increíblemente veloz para su tamaño, sin embargo a pesar de eso, no os pilla. Os separáis para que así tenga más objetivos que perseguir, no obstante, estira su lar­ga cola y casi os barre a todos de un golpe. No paráis de correr de un lado a otro pero en un ligero error os quedáis todos arrinconados. No sabes qué hacer. Os va a matar. Entonces en un momento de terror le lanzas la espada y se la clavas en su úni­co ojo. Aunque no lo sabes, ése es el único punto vulnerable de un dragón, además de su corazón. Al cabo de unos segundos de chillidos, gritos y gruñidos, vacila, titubea y se desploma, provocando un gran estruendo. ¡Has acabado con él! Descansáis unos segundos y Hank comenta:

-Saldremos pronto de aquí, ¿no?

-Por supuesto que sí -respondes, aunque sabes perfectamente que nunca lo conseguiréis.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.