Página 89

Te das la vuelta con ira en tu mirada y sin du­darlo le lanzas la espada al mago y observas como le atraviesa y le clava en la pared.

Lentamente te acercas a los cuerpos y coges frágilmente el de Kara. Lo estrechas entre tus brazos. Notas algo extraño. Una tenue claridad va inundan­do la sala y el cuerpo del brujo se convierte en polvo. La espada queda clavada en la pared.

Sientes cómo el frío cuerpo de Kara comienza a templarse. Miras y sus heridas se están cerrando. De pronto oyes un ruido detrás de una de las gran­des estatuas. Corres a por tu espada y encuentras detrás de la estatua una rata.

Vuelves con tus compañeros y ves cómo Hank, Ben y James se están estirando, como si despertaran de un profundo sueño. Pero ¿y Kara? Te acercas, la coges en brazos y…

-¿Albert? -te dice susurrando.

La abrazas con todas tus fuerzas y observas al­go extraño en el techo de la cámara.

“Soy-somos las Tres Fuerzas y poseo-poseemos la capacidad de hacer realidad los deseos.


Continúa en la siguiente página