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Wizzrrobe ya pidió el suyo, poder dominar la magia, pero ahora que ha muerto he-hemos hecho posible el único deseo que habitaba en tu corazón, la vuelta a la vida de tus compañeros. Ahora me-nos puedes pedir otro deseo.”

Piensas y de pronto aparecéis todos en la entra da de la sima, en los montes de Arizona.

“El poder de las Tres Fuerzas estará siempre en ti.”

Volvéis a casa y crees que todo va a volver a la normalidad, pero… ¿y Kara? Regresáis a casa y contáis la historia, a vuestra manera: “Hemos estado un rato en las galerías de la sima y después de salir nos hemos ido a dar una vuelta. Nos encontra­mos con Kara, que nos contó que su padre había muerto recientemente y un bruj…, ejem, y como no tiene parientes cercanos le hemos ofrecido que se venga con nosotros. No es de este tiemp…, ejem, de este país, sino de otro más pequeño y atrasado. Le tenemos que enseñar sobre nuestra cultura”. Tú la enseñas y te gusta hacerlo porque Kara se adap­ta rápidamente y, te gusta estar a su lado. Os vais acercando más y más, hasta que…, ¡eeeh!, bueno… Ya te lo imaginas. ¡No seas malpensado!

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